Los agricultores, año tras año, siembran las tierras para pasado un tiempo cosechar, pero también hay quienes repueblan los bosques arrasados por las llamas con nuevos árboles o quienes, generosamente, plantan árboles centenarios. Escribir también es un trabajo de reforestación permanente, una manera eficaz de dar forma a las semillas de nuestra imaginación. Los poetas, al igual que los pájaros, suelen irse por las ramas, y para ello es necesario poner la vista en los árboles y asegurar su existencia. Pero para que el resultado sea satisfactorio, tenga sentido y sea verdaderamente natural debemos ser pacientes.
Este taller está inspirado en los libros El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono y Wangari y los árboles de la paz, de Jeannette Winter
A los participantes en el taller se les entregará un periódico que se convertirá en el cuaderno de trabajo. En él abonarán la página con su imaginación y sembrarán sobre el papel sus mejores palabras; es fácil que crezcan y acaben por convertirse en cuentos y poemas.
CONTENIDO:
Abecedario del bosque
Plantar semillas
Las preguntas de Neruda
Con pocas palabras
Por las ramas
Chema Madoz
Curiosidades sobre árboles
Los árboles mágicos
COORDINACIÓN DEL TALLER:
Raúl Vacas
COORDINACIÓN DEL TALLER:
Raúl Vacas
Este taller ha sido llevado a cabo en diferentes colegios de la provincia de Cuenca (a través del Centro de Profesores), en la escuela de verano de Elche, en Agres (Alicante), en el VI Encuentro de animadores a la lectura de Arenas de San Pedro y en el Cfie Salamanca
